Islas Griegas – Greek Island

Ha tenido que pasar un verano más para que escriba este post.  Aprovechando que estoy preparando el post de la luna de miel he decidido lanzarme con este también. De alguna forma he sentido la necesidad de guardar este recuerdo en mi diario. Ese lugar donde, a veces, intento compartir mis pensamientos o sentimientos.

Recuerdo el vaivén en noches de insomnio, el sonido de las olas chocando fuertemente contra el acero del barco. Recuerdo el olor a sal todas las mañanas desayunando en la cubierta. El sabor del gintonic con la oscuridad del mar egeo rodeándonos. El azul inmenso en contraste con las colinas pintadas de blanco. Un souvlaki en buena compañía. Buceo en Mikonos, escaleras rosas en Chania, murallas en Rodas, largas playas en Patmos, la puesta de sol en Santorini y la historia de Atenas. Y mucho, mucho, mucho Calor!

Mitades de Agosto y muchas ganas de desconectar. ¿Qué podríamos hacer este año? Nos preguntamos. Queríamos que el pequeñajo disfrutase y sopesamos diferentes opciones que pudiesen encajar en fechas y finalmente nos decantamos por un crucero. No era una opción que hubiésemos apuntado en la lista de ‘viajes soñados’ pero nos daría cierta flexibilidad a la hora de saltar de localización y tener un abanico de recuerdos que llevar a casa y mientras llegásemos podríamos disfrutar de la animación del barco y él se lo pasaría en grande.

Con tiempo y perspectiva no repetiría. Es una opción más que aceptable para viajar con niños y lo recomiendo. No quizás para nosotros. A contracorriente que nos gusta. Demasiada poca flexibilidad para elegir donde ir y que hacer. No obstante, el 90% de los lugares visitados nos parecieron preciosos. Volvería y volveré a Grecia en un segundo round para viajar a aquellos lugares que quedaron pendientes.

Como apunte, la modalidad todo incluido en un barco es cuestionable. Casi siempre estás fuera y en 2-3 horas no tienes tiempo material para que el precio del all inclusive compense. ¿Cuántos cocktails sois capaces de tomar en 2 horas?

No quiero repasar cada parada ya que en muchos casos apenas pudimos pasar más de 5h pero si quiero entretenerme en los dos lugares que dejaron huella.

Sin duda alguna, la parada donde más disfruté y más belleza encontré fue Chania. ¡Qué sorpresa! Calles de cuento de hadas. Mezcla de culturas. Edificios venecianos, fortificaciones y rastros de la época Otomana. Flores en todos los portales, colores vivos y terracitas/restaurantes con encanto en callejuelas por las que perderse.

¿Qué decir sobre Santorini? La otra gran joya del viaje. Una isla de origen volcánico. Dicen algunas teorías que en Santorini pudo encontrarse la Atlántida perdida. Sus bellos acantilados blancos o colores nudes con vistas al Mar hacen de la isla un lugar mágico. Piscinas infinity y escaleras que conducen al cielo. Los diferentes pueblos que lo componen son pintorescos – en nuestro caso pudimos visitar Fira y Oia. Y ¿Quién dijo que Santorini no tenía playa? Destacan las playas de Kamari, Perissa, la Playa Roja y Blanca entre otras.

Dudo que sea capaz de mostrar con estas fotos la belleza de los parajes pero os dejo un cachito de la experiencia.

S.

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