Nuevo año, nuevos propósitos

Aprovechando los días libres que el trabajo me ha permitido disfrutar, os dejo una pequeña reflexión en estos nostálgicos días.

Como cada final de año repasamos uno por uno los momentos vividos, juzgamos los que consideramos errores cometidos, buenas decisiones y mejoras para el próximo año. Hacemos una lista de todo aquello que por muchas razones (algunas comprensibles y para otras, ya buscamos las suficientes excusas) no hemos podido realizar este año en curso o nos quedan pendientes. Todo ello, mientras nos repetimos: “Este año, sí”.

Taza de café en mano, hoja en blanco y lápiz preparado. Empieza mi año. Como cada 1 de Enero tenemos una nueva oportunidad. 365 días para hacer las cosas distintas, viajar a aquél lugar que siempre deseamos, aprender nuevos idiomas, salir más con los amigos, dejar de fumar, casarse, formar una familia, cambiar de trabajo, apuntarse al gimnasio (un típico tópico), acabar la carrera, comprarse esos zapatos de los que nos enamoramos, encontrar el amor… ¿Qué pediríais a la ‘carte blanche’ de propósitos? Pensadlo durante 2 minutos.

Yo sé que pediría…

Tenía preparada una lista típica de necesidades para este próximo 2018. Subida de sueldo, apartamento en la montaña, una boda preciosa, viajar y disfrutar de mil comilonas en buenos restaurantes (y podría seguir con la lista de deseos). No obstante, todo eso se ha desvanecido. Me he tumbado en el sofá junto a mi futuro marido. Dejando las zapatillas de pelo, que parecen mudar por toda la casa…tapada con una manta suave que Lola aprovecha para morder. En la tele, la típica película navideña que rellena la escena y ayuda a los más dormilones a echar esa cabezadita antes de continuar con el resto de día.

“- Cariño, ¿y tú, que pedirías para este 2018? – Le pregunté”

“- Un apartamento en la montaña – Responde él”

” – ¿Y si no fuese material? – Vuelvo a preguntar”

“- Sentirme bien – Dice él riendo”

“- ¿Qué significa sentirte bien – Le respondo”

“- No me dejas dormir la siesta – repite riéndose.” Si te refieres a lo típico, no quiero cambiar nada, ni para bien ni para mal… Bueno, quizás ser menos gruñón”.

Le miré y sonreí.

Quizás, es cuestión de perspectiva o quizás la siesta no es momento para conversaciones trascendentales. Pero volviendo a mi reflexión, he empezado pensando de forma egoísta y material en todo lo que pediría para este nuevo año. La realidad, finalmente, se impone. Seamos realistas, prácticos y convirtamos nuestros propósitos en hábitos. Y Debemos comprometernos y coleccionar las metas conseguidas. Para conseguir todas esas cosas materiales se necesita algo más…

Debemos aspirar a más, siempre a más. No nos conformemos. ¿Y porqué no? ¿Acaso no lo merecemos? Nos hemos ganado el derecho a querer un futuro mejor. Pedid, pedid más. Soñar a lo grande, que para los recortes siempre estamos a tiempo. Estos llegarán con la operación bikini, los políticos, las buenas decisiones que tomaréis, las vacaciones deseadas VS las que finalmente viviréis, los regalos navideños y por últimos nuestro repaso a la lista de propósitos realizados del 2018.

Es el momento de ser una mejor versión de nosotros mismos. Ser más honestos, más justos, menos egoístas y menos rencorosos. Querer más y sobretodo mejor. Más a uno mismo y mejor a los demás. Disfrutemos de cada instante, único. Jamás se repetirá. Compartamos risas, llantos, enseñemos y aprendamos de todos aquellos errores del pasado. Llenémonos de paciencia, valentía y afrontemos este nuevo año como una aventura y como un regalo. Todos sabemos como empezará pero nunca, como terminará. Quienes marcharán y quienes permanecerán. Pero siempre, siempre, nos quedará el recuerdo de como nos hicieron sentir. Luchemos por conseguir aquello que nos haga feliz, sea material, físico o espiritual. Pero por favor, siempre respetemos, ayudemos y apreciemos al resto. El mundo ya está lleno de personas tóxicas, ególatras y sin empatía.

Yo, sin duda alguna, pido tener la oportunidad de hacer mi lista de buenos propósitos 2019, rodeada de mis seres queridos (los que la vida permita) y orgullosa de como les hice sentir. Con una Sheila más paciente con el valor de aceptar los errores cometidos. Que a lo largo de este próximo año, estoy segura, cometeré. Y como un día me dijo un compañero de reflexiones, “permítete disfrutar de todo aquello que sume a tu vida hasta el momento en el que empiece a restar”. 

Y vosotros, ¿que queréis ser en 2018?

S.

 

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